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US Department of Health and Human Services | National Institutes of Health

Trastornos del espectro autista (ASD por sus siglas en inglés): Otras preguntas frecuentes

En la sección Información sobre el trastorno encontrará información básica sobre temas como "¿Qué es?" y "¿Cuántas personas tienen este trastorno?" Además, los temas de salud con frecuencia tienen preguntas únicamente sobre ese tema específico. En esta sección se responde a otras preguntas frecuentes.

¿Hay relación entre el ASD y las vacunas?

En la actualidad no hay evidencia científica de que las vacunas o ningún material usado para fabricar o preservar las vacunas causen el ASD o contribuya al mismo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), otra agencia dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (DHHS por sus siglas en inglés), realizan y apoyan la mayoría de los estudios federales sobre las vacunas y el autismo. Los CDC también brindan la información más exacta y actualizada sobre las investigaciones sobre el ASD y las vacunas, incluidos estudios apoyados por el Gobierno Federal y estudios que reciben financiamiento independiente.

Para obtener información más específica, visite el sitio web de los CDC http://www.cdc.gov/ncbddd/autism/topics.html en el contenido de Inglés.

¿Hay enfermedades o trastornos asociados con el ASD?

Muchas personas con ASD también tienen uno o más de otros trastornos. Según los CDC, aproximadamente el 10% de los niños con ASD tiene un trastorno genético, neurológico o metabólico identificable.1,2 Los nuevos criterios para el diagnóstico del ASD que figuran en el DSM-5 especifican que al diagnosticar el ASD, el profesional de la salud también debe indicar si la persona tiene alguna otra enfermedad comúnmente asociada con el ASD.

Algunos de estos trastornos concurrentes pueden incluir:

  • Epilepsia o trastorno convulsivo. Hasta el 39% de las personas con autismo también muestra signos de epilepsia en la adultez.3 En la mayoría de los casos, los medicamentos pueden controlar y tratar la epilepsia de manera efectiva..
  • Esclerosis tuberosa. Entre el 1% y el 4% de las personas con ASD también tiene esclerosis tuberosa. Este es un trastorno que provoca el crecimiento de tumores no cancerosos en el cerebro, los riñones, el hígado, el corazón, los pulmones y la piel.4,5 Las personas con esclerosis tuberosa tienen algunos de los mismos síntomas que algunas personas con ASD, incluido un retraso en el desarrollo, problemas conductuales y convulsiones.
  • Síndrome del X frágil. Casi el 2,1% de las personas con ASD también tiene el síndrome del X frágil, la forma de discapacidad intelectual heredada más común.6,7 Este síndrome es causado por una mutación en el gen FMR1, que se ubica en el cromosoma X.
  • Discapacidad intelectual. Muchas personas con ASD tienen una discapacidad intelectual (problemas para pensar, recordar, concentrarse o ser creativos).8
  • Ansiedad. Aproximadamente el 29% de los niños con autismo también tiene un trastorno de ansiedad.9 Cada trastorno de ansiedad tiene síntomas diferentes, pero en general un trastorno de ansiedad hace que las personas sientan un miedo y un terror excesivos e irracionales. Los síntomas suelen durar más de 6 meses.10 El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés) tiene en su sitio web información sobre los trastornos de ansiedad en el contenido de Inglés.
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD por sus siglas en inglés). Aproximadamente el 28% de los niños con autismo también tiene ADHD.9 El ADHD es común en la infancia y puede continuar durante la adolescencia y la adultez. Los síntomas incluyen dificultad para permanecer concentrados y prestar atención, dificultad para controlar su comportamiento e hiperactividad (exceso de actividad).11 El NIMH tiene en su sitio web información sobre el ADHD en el contenido de Inglés.

Muchas personas con ASD también tienen otras enfermedades que se consideran menos graves. Los trastornos del sueño, las alergias y los problemas digestivos son comunes en las personas con ASD, al igual que en las personas sin autismo. Muchos de estos problemas son tratables. El tratamiento de estas enfermedades no cura el autismo pero puede mejorar la calidad de vida de las personas que tienen autismo y sus familias.

¿La secretina cura el autismo?

La secretina es una hormona que suele producir el intestino delgado para ayudar a la digestión.

Actualmente, la FDA aprueba una dosis única de secretina solo para diagnosticar problemas digestivos. La secretina no ha sido aprobada por la FDA para diagnosticar el ASD o tratar el autismo o sus síntomas.

En la década de 1990, se informó sobre unas pocas personas con ASD cuyo comportamiento mejoró luego de recibir secretina durante una prueba para problemas digestivos.
Un placebo es una sustancia que luce como un medicamento real (como la secretina) pero que en realidad no contiene ningún fármaco.

Sin embargo, una serie de ensayos clínicos financiados por el NICHD y realizados a través de la Red de Neurobiología y Genética del Autismo: Programas Cooperativos de Excelencia en Autismo (CPEA por sus siglas en inglés) en el contenido de Inglés no encontró ninguna diferencia entre las mejoras observadas en quienes tomaron secretina y en quienes tomaron el placebo.12,13 De hecho, de los cinco ensayos clínicos de caso controlado publicados sobre la secretina, ninguno mostró que la secretina fuera mejor que el placebo, independientemente de la dosis o la frecuencia. Ningún estudio realizado con posterioridad a este grupo de estudios inicial ha arrojado resultados diferentes.

A mi hijo le diagnosticaron el síndrome de Asperger según el DSM-4. ¿Todavía lo tiene?

Los profesionales de la salud ya no consideran al síndrome de Asperger como un diagnóstico válido para los síntomas más leves del autismo. Según los nuevos criterios de diagnóstico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, o la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5), se considera que las personas con síntomas muy graves de autismo y las personas con síntomas más leves —a quienes antes se diagnosticaba el síndrome de Asperger— tienen el mismo diagnóstico, ASD.

Sin embargo, si a su hijo ya le diagnosticaron el síndrome de Asperger, no es necesario que vuelva a evaluarlo un médico para que se le diagnostique ASD.

Algunas personas con la forma más leve de autismo, que antes se conocía como síndrome de Asperger, consideran el rótulo del diagnóstico como parte de su identidad. No hay nada malo en continuar utilizando este término para describirse a uno mismo o para identificar a un grupo de pares, incluso si el término del diagnóstico oficial ha cambiado.14


  1. Cohen, D., Pichard, N., Tordjman, S., Baumann, C., Burglen, L., Excoffier, E., et al. (2005). Specific genetic disorders and autism: Clinical contribution towards their identification. Journal of Autism Developmental Disorders, 35(1), 103–116. [arriba]
  2. Kumar, R. A., & Christian, S. L. (2009). Genetics of autism spectrum disorders. Current Neurology and Neuroscience Reports, 9(3), 188–197. [arriba]
  3. Tuchman, R., & Rapin, I. (2002). Epilepsy in autism. Lancet Neurology, 1, 352–358. [arriba]
  4. Smalley, S. L. (1998). Autism and tuberous sclerosis. Journal of Autism and Developmental Disorders, 28(5), 407-414. [arriba]
  5. Wiznitzer, M. (2004). Autism and tuberous sclerosis. Journal of Child Neurology, 19(9), 675–679. [arriba]
  6. Kielinen, M., Rantala, H., Timonen, E., Linna, S. L., & Moilanen, I. (2004). Associated medical disorders and disabilities in children with autistic disorder: A population-based study. Autism, 8(1), 49–60. [arriba]
  7. Goodlin-Jones, B. L, Tassone, F., Gane, L. W., & Hagerman, R. J. (2004). Autistic spectrum disorder and the fragile X premutation. Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, 25(6), 392-398. [arriba]
  8. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th Edition. (2013). Asociación Americana de Psiquiatría: Washington, DC: [arriba]
  9. Simonoff, E., Pickles, A., Charman, T., Chandler, S., Loucas, T., & Baird, G. (2008). Psychiatric disorders in children with autism spectrum disorders: Prevalence, comorbidity, and associated factors in a population-derived sample. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 47(8), 921-929. [arriba]
  10. Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés) (2010). Anxiety disorders. Obtenido el 31 de mayo de 2012 de http://www.nimh.nih.gov/health/publications/anxiety-disorders/index.shtml en el contenido de Inglés [arriba]
  11. Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés) (2012). Attention deficit hyperactivity disorder (ADHD). Obtenido el 31 de mayo de 2012 de http://www.nimh.nih.gov/health/publications/attention-deficit-hyperactivity-disorder/index.shtml en el contenido de Inglés [arriba]
  12. Owley, T., McMahon, W., Cook, E. H., Laulhere, T., South, M., Mays, L. Z., et al. (2001). Multisite, double-blind, placebo-controlled trial of porcine secretin in autism. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 40(11), 1293–1299. [arriba]
  13. Owley, T., Steele, E., Corsello, C., Risi, S., McKaig, K., Lord, C., et al. (1999). Double-blind, placebo-controlled trial of secretin for the treatment of autistic disorder. Medscape General Medicine, Oct 6, E2. [arriba]
  14. Autism Speaks. (2013). Answers to Frequently Asked Questions about DSM-5. Obtenido el 11 de octubre de 2013 de http://www.autismspeaks.org/dsm-5/faq en el contenido de Inglés [arriba]

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