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Los acontecimientos estresantes en la vida pueden incrementar el riesgo de muerte fetal, según un estudio de la red de los NIH

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Miércoles, 27 de marzo de 2013

Las mujeres embarazadas que experimentaron estrés personal, financiero, emocional o de otro tipo en el transcurso del año antes del parto tuvieron una mayor probabilidad de muerte del feto, según los investigadores que realizaron el estudio de la red de los Institutos Nacionales de Salud.

La muerte fetal se produce cuando el feto muere a las 20 semanas de gestación o después. Según el Centro Nacional para Estadísticas de Salud, en 2006 hubo una muerte fetal por cada 167 nacimientos (PDF - 433 KB).

Los investigadores formularon una serie de preguntas a más de 2.000 mujeres, que incluían si habían perdido un trabajo o si algún ser querido había estado en el hospital durante el año antes del parto.

Independientemente de que el embarazo terminara en muerte fetal o no, la mayoría de las mujeres reportaron haber experimentado al menos un acontecimiento estresante en su vida en el año anterior. Los investigadores encontraron que el 83 por ciento de las mujeres que experimentaron el nacimiento de un niño muerto y el 75 por ciento de las mujeres que dieron a luz a un niño vivo reportó haber vivido un acontecimiento estresante. Casi una de cada cinco mujeres que experimentaron el nacimiento de un niño muerto y una de cada diez mujeres con niños nacidos vivos que se registraron en este estudio reportaron haber experimentado recientemente cinco o más acontecimientos estresantes en sus vidas. Este estudio midió la ocurrencia de una lista de acontecimientos importantes y no incluyó la evaluación de lo estresante que fue el acontecimiento para la mujer.

Las mujeres que reportaron un mayor número de acontecimientos estresantes tenían más probabilidades de dar a luz un niño muerto. El análisis de los investigadores mostró que dos acontecimientos estresantes aumentan las probabilidades de que una mujer tenga un niño muerto en un 40 por ciento. Una mujer que experimentó cinco o más acontecimientos estresantes tuvo casi 2,5 veces más probabilidades de dar a luz un niño muerto que una mujer que no había sufrido ninguno. Las mujeres que reportaron tres o cuatro factores de acontecimientos importantes (financiero, emocional, traumático o relacionado con su pareja) tuvieron un mayor riesgo de dar a luz un niño muerto después de considerar otros factores de riesgo de muerte fetal, tales como las características sociodemográficas y los antecedentes de embarazos anteriores.

Las mujeres de raza negra no hispanas fueron más propensas a reportar que experimentaron acontecimientos estresantes que las mujeres blancas no hispanas y las mujeres hispanas. Las mujeres negras también informaron haber experimentado un mayor número de acontecimientos estresantes que las blancas y las hispanas. Este hallazgo puede explicar en parte por qué las mujeres de raza negra tienen mayores tasas de muerte fetal que las mujeres blancas no hispanas o que las hispanas, señalaron los investigadores.

“Documentamos cómo los factores estresantes importantes tienen una alta incidencia en la vida de las mujeres embarazadas”, señaló la coautora del estudio, Marian Willinger, Ph.D., jefa interina de la División de Embarazo y Perinatología del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD), una de las dos entidades NIH que financian la investigación. “Esto refuerza la necesidad de que los proveedores de atención médica pregunten a las futuras madres sobre lo que está pasando con sus vidas, supervisen los acontecimientos estresantes de la vida y ofrezcan su apoyo como parte del cuidado prenatal”.

El estudio también fue financiado por la Oficina de Investigación para la Salud de la Mujer de NIH.

“Debido a que una de cada cinco mujeres embarazadas experimentan tres o más acontecimientos estresantes en el año previo al parto, el impacto potencial de las intervenciones eficaces sobre la salud pública podría ser sustancial y ayudaría a aumentar la cantidad de bebés saludables”, agregó la autora principal, la doctora Carol Hogue, Profesora Terry de Salud Materna e Infantil en la Escuela de Salud Pública Rollins de la Universidad de Emory, en Atlanta.

La doctora Willinger colaboró ​​con sus colegas del NICHD y de la Universidad de Emory; la Escuela de Medicina de la Universidad de Drexel, Filadelfia; la División Médica de la Universidad de Texas en Galveston; Children’s Healthcare of Atlanta; la Escuela de Medicina de la Universidad de Brown, Providence, Rhode Island; el Centro para las Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en San Antonio; la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah e Intermountain Healthcare, en Salt Lake City; y RTI International en el Research Triangle Park, Carolina del Norte.

Los hallazgos del estudio aparecen en el American Journal of Epidemiology.

La investigación fue realizada por la Red de Investigación en Colaboración sobre la Muerte Fetal (Stillbirth Collaborative Research Network (SCRN)), financiada por el NICHD. Los investigadores contactaron a todas las mujeres que dieron a luz un niño muerto, así como una parte representativa de mujeres que tuvieron un niño vivo en algunos condados de Georgia, Massachusetts, Rhode Island, Texas y Utah. Las mujeres se inscribieron en el estudio, entre 2006 y 2008, en 59 hospitales comunitarios y de investigación.

Dentro de las 24 horas de haber dado a luz a un niño vivo o muerto, se les preguntó a las mujeres que participaron en el estudio acerca de los acontecimientos agrupados en cuatro categorías: emocionales, financieros, relacionados con su pareja y traumáticos. Ellas respondieron sí o no a 13 posibilidades, incluyendo las siguientes:

  • Me mudé a una nueva dirección
  • Mi esposo o pareja perdió su trabajo
  • Participé en una pelea física
  • Alguien muy cercano a mí murió

Algunos de los acontecimientos estresantes estuvieron más fuertemente asociados que otros con la muerte del feto. Por ejemplo, el riesgo de muerte fetal fue mayor:

  • para las mujeres que habían estado en una pelea (lo que duplicó las probabilidades de muerte fetal)
  • para las mujeres que habían oído a su pareja decir que no quería que ella quedara embarazada
  • si la mujer o su pareja había estado en la cárcel en el año antes del parto

“En las visitas prenatales es común investigar sobre problemas tales como la violencia de pareja y la depresión, pero las preguntas de nuestro estudio eran mucho más detalladas”, señaló la coautora Uma Reddy, M.D., M.P.H., también del NICHD. “Este es un primer paso para la catalogación de los efectos del estrés sobre la probabilidad de muerte fetal y, en general, para documentar cómo el embarazo influye en la salud mental de la mujer y cómo la salud mental de la mujer influye en el embarazo”.

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Acerca del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD): El NICHD patrocina investigaciones sobre el desarrollo, anterior y posterior al nacimiento; salud materna, infantil y familiar; asuntos de reproducción biológica y demográficos; y la rehabilitación médica. Para más información, visite el sitio web del Instituto: http://www.nichd.nih.gov/.

Acerca de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH): Los NIH, conforman la agencia médica de investigación nacional que incluye 27 Institutos y Centros, siendo un componente del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU. Los NIH conforman la principal agencia federal que realiza y apoya la investigación básica, clínica, y la investigación médica aplicada; e investiga las causas, los tratamientos, y las curaciones para enfermedades comunes y raras. Para más información sobre NIH y sus programas, visite: http://www.nih.gov.

Last Updated Date: 03/27/2013
Last Reviewed Date: 03/27/2013

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