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Se ha comprobado que dos cirugías para el prolapso pélvico son igualmente efectivas y seguras

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Un estudio de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) sugiere que no hay ningún beneficio adicional a partir de ejercicios del músculo pélvico

Martes, 11 de marzo de 2014

Los científicos de la red de investigación de los Institutos Nacionales de Salud han determinado que dos tratamientos quirúrgicos para una forma de hernia pélvica que afecta a las mujeres tienen las mismas tasas de éxito y seguridad. Un tratamiento con ejercicios guiados para fortalecer los músculos pélvicos no agregaron beneficios a ninguna de las cirugías.

Los procedimientos quirúrgicos y el programa de ejercicio físico se utilizan para tratar el prolapso de los órganos pélvicos, un debilitamiento incómodo y a veces doloroso de los órganos pélvicos que puede afectar a las mujeres en los años subsiguientes al parto.  Investigaciones previas de la red sugieren que alrededor del 3 por ciento de las mujeres de Estados Unidos sufrirán los síntomas del prolapso en un año determinado, y que la condición es especialmente común en las mujeres mayores y en las mujeres que han dado a luz varias veces. 

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Los autores del estudio compararon dos procedimientos quirúrgicos en su estudio. Uno de los procedimientos, la suspensión del ligamento útero sacro, implica suturar la vagina a los ligamentos útero sacros, que normalmente conectan la parte inferior del útero con el coxis.

Descargue la imagen de alta resolución de la Suspensión del Ligamento Útero Sacro (JPG - 520 KB).

Normalmente, una cinta de tejido muscular se extiende por la parte inferior de la cavidad pélvica, sosteniendo la vejiga, útero y otros órganos en su sitio. Cuando se presenta el prolapso de órganos pélvicos, esta cinta se debilita y los órganos internos se desplazan hacia abajo, presionando sobre la vagina y el ano. En algunos casos, la presión provoca que la vagina se invierta y sobresalga a través de la abertura vaginal. Los síntomas también pueden incluir incontinencia urinaria o fecal y dolor pélvico.

Según los autores del estudio, cada año, unas 300.000 mujeres estadounidenses se someten a cirugías para corregir el prolapso.  En dos de las cirugías más comunes para esta condición, los cirujanos suturan la parte superior de la vagina a los ligamentos en el interior de la cavidad pélvica.  Uno de los procedimientos, la suspensión del ligamento útero sacro, implica suturar la vagina a los ligamentos úterosacrales, que normalmente conectan la parte inferior del útero con el coxis.  El otro procedimiento, la fijación al ligamento sacroespinoso, involucra suturar la parte superior de la vagina a uno de los dos ligamentos sacroespinosos, que conectan el coxis inferior a la pelvis.

Muchas mujeres que se someten a una cirugía para corregir el prolapso de órganos pélvicos, también reciben sesiones personalizadas con un fisioterapeuta especializado o enfermera que las entrena con ejercicios del piso pélvico. Al igual que los ejercicios de Kegel, estos ejercicios sirven para fortalecer los músculos del piso pélvico.

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El otro procedimiento que se comparó en el estudio, la fijación al ligamento sacroespinoso, involucra suturar la parte superior de la vagina a uno de los dos ligamentos sacroespinosos, que conectan la parte inferior del coxis a la pelvis.

Descargue la imagen de alta resolución de la Suspensión del Ligamento Sacroespinoso (JPG - 478 KB).

"Este es el estudio más grande y más completo de su tipo para comparar estos dos procedimientos quirúrgicos y examinar el potencial de los beneficios adicionales del entrenamiento muscular del piso pélvico”, dijo la autora del estudio Susan Meikle, M.D., científica del proyecto de Trastornos del Piso Pélvico del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) Eunice Kennedy Shriver.  “Los resultados proporcionan información sólida que los pacientes y sus médicos pueden utilizar para planificar el tratamiento más adecuado”.

El estudio aparece en la actual edición de la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA).  Matthew D. Barber, M.D., de la Clínica Cleveland en Ohio, dirigió el estudio.  Otros autores fueron de instituciones que participaron en La Red de Trastornos del Suelo Pélvico del NICHD. Además del apoyo por parte del NICHD, la oficina de Investigación de la Salud de la Mujer de los NIH también proporcionó fondos.

De las 374 mujeres con prolapso vaginal e incontinencia urinaria que participaron en el estudio, 188 fueron asignadas aleatoriamente a someterse a la suspensión del ligamento úterosacro y 186 fueron aleatoriamente seleccionadas para recibir la fijación de ligamentos sacroespinosos. Además, casi todas las mujeres recibieron otros procedimientos pélvicos en el momento de la cirugía, como una histerectomía o la colocación de un cabestrillo (sling) para sostener la uretra, dependiendo de sus síntomas.  Las mujeres también recibieron instrucciones regulares antes de su cirugía, tales como evitar levantar objetos pesados, comer una dieta alta en fibra para reducir las posibilidades de estreñimiento y abstenerse de relaciones sexuales. Además, 186 de las mujeres que recibieron cualquiera de los dos tratamientos quirúrgicos fueron seleccionadas aleatoriamente a un curso de ejercicios guiados para fortalecer los músculos pélvicos o para recibir la atención habitual (instrucciones de auto-cuidado por parte del cirujano, pero no el curso de ejercicio). El curso de ejercicios consistió en una sesión pre-quirúrgica y cuatro sesiones en las 12 semanas después de la cirugía. A las participantes se les entrenó con ejercicios de contracción muscular dirigidos a sus débiles músculos del piso pélvico.

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Las imágenes ilustran la cavidad pélvica en algún momento después de la cirugía para extirpar el útero. En la izquierda, de izquierda a derecha, la vejiga, vagina y recto como normalmente aparecerían. En la derecha, la vejiga se ha desplazado hacia la cavidad pélvica y está presionando sobre la vagina, causando que la pared vaginal sobresalga parcialmente a través de la abertura vaginal.

Descargue la imagen de alta resolución del Prolapso del Órgano Pélvico (JPG - 291 KB).

Después de dos años, los investigadores evaluaron el éxito de los procedimientos quirúrgicos y el curso de ejercicio. Los investigadores evaluaron el éxito según un sistema de puntuación que representaba las observaciones del médico durante un examen ginecológico y las respuestas de las mujeres a las preguntas acerca de sus síntomas. El sistema de puntuación tomó en cuenta el grado en que la parte superior de la vagina se proyectó hacia el canal vaginal, la necesidad de una cirugía de seguimiento para tratar el prolapso o incontinencia urinaria, y la experiencia de las mujeres con respecto a sensaciones dolorosas o molestas en el área pélvica.

Después de dos años, no hubo ninguna diferencia estadística considerable en las tasas de éxito de los dos tipos de cirugía.  De las mujeres que fueron sometidas a la suspensión del ligamento útero sacro, el 59,2 por ciento recibió una puntuación representativa de éxito.  En cuanto a las mujeres que fueron sometidas a la fijación de ligamentos sacroespinosos, el 60,5 por ciento recibió una puntuación en el rango de éxito. Según los autores del estudio, en comparación con estudios previos de estas cirugías, las tasas de éxito reportadas son relativamente bajas. Sin embargo, este estudio utilizó criterios más estrictos para la definición de éxito que otros estudios. De hecho, sólo 5 por ciento de todas las mujeres en este estudio recibieron cirugía de prolapso a manera de seguimiento o un dispositivo de soporte vaginal en los dos años después de su cirugía.

En ambos grupos quirúrgicos, las mujeres experimentaron por igual las bajas tasas de resultados adversos graves, con menos del 5% con un evento adverso grave directamente relacionado con el procedimiento.

Al parecer, el programa de ejercicios guiados no ofreció beneficios adicionales a la mayoría de los participantes.  Dentro de ambos grupos quirúrgicos, los puntajes de las medidas de incontinencia, prolapso y malestar no variaron significativamente entre las mujeres en el programa de ejercicios y quienes recibieron sólo la atención habitual.  Estos resultados sugieren que el tratamiento con ejercicios suplementarios no puede justificarse como atención de rutina para todas las mujeres que reciben estas dos cirugías, señalaron los autores del estudio.

“Es útil que ahora sepamos que, en líneas generales, estas técnicas quirúrgicas son muy similares en cuanto a las ventajas que ofrecen a los pacientes”, dijo el Dr. Barber. “Los médicos capacitados en ambas técnicas ahora pueden adaptar sus recomendaciones quirúrgicas al caso individual de cada paciente”.

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Acerca de la Oficina de Investigación de la Salud de la Mujer (ORWH) de los NIH: La ORWH promueve la investigación diferenciada en cuanto al sexo y salud de la mujer en el interior y fuera de los NIH, y además trabaja para asegurar que las mujeres y las minorías estén incluidas en la investigación clínica de los NIH. La ORWH establece la agenda de investigación de los NIH para la salud de la mujer, co-financia investigaciones en colaboración con los institutos y centros de los NIH y apoya a las mujeres en carreras biomédicas y a las investigadoras de salud. Para obtener más información acerca de la Oficina de Investigación de la Salud de la Mujer de los NIH, visite http://ORWH.OD.nih.gov.

Acerca del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD): El NICHD patrocina investigaciones sobre el desarrollo, anterior y posterior al nacimiento; salud materna, infantil y familiar; asuntos de reproducción biológica y demográficos; y la rehabilitación médica. Para más información, visite el sitio web del Instituto: http://www.nichd.nih.gov.  

Acerca de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH): Los NIH, conforman la agencia médica de investigación nacional que incluye 27 Institutos y Centros, siendo un componente del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EEUU. Los NIH conforman la principal agencia federal que realiza y apoya la investigación básica, clínica, y la investigación médica aplicada; e investiga las causas, los tratamientos, y las curaciones para enfermedades comunes y raras. Para más información sobre NIH y sus programas, visite: http://www.nih.gov.

Last Updated Date: 03/11/2014
Last Reviewed Date: 03/11/2014

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